Hay momentos, mientras paseo en el bosque, entre los robles y hayas, me llega hasta mí el olor salobre
de la bajamar, de la podredumbre
de la marisma , de las playa, siento el crujir del roce de los cascos de madera
de los barcos de pesca, veo volar sobre mi cabeza gaviotas jugando con el
viento sur, lejanos sueños resucitados con el olor a podredura de la madera
vieja dejada morir en la ribera, lejanos
recuerdo de cuando volaba al ras de la
espuma de las olas, perdiéndome en un horizonte desconocido…..

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